El pasado sábado 23 de Septiembre, Vapors of Morphine recorrió pasado y presente, en un show de dos horas, después de haber estado tocando en Córdoba la noche anterior.

Morphine siempre fue una banda distinta al resto. En los 90 fueron de culto, y con el paso de los años fueron cimentando su cualidad de únicos en su estilo. Con una formación de bajo (con la particularidad de tener dos cuerdas y ser ejecutado con un slide), saxo barítono y batería supieron distinguirse del resto a fuerza de talento, y huyéndoles a las etiquetas.
En aquella época, solían decirle a la prensa que ellos hacían “low rock”, casi como una respuesta irónica frente al cuestionamiento de su sonido particular. Hoy en día, bautizaron su último álbum “A New Low”, casi como un guiño a aquellas épocas.

Lo cierto es que esta nueva encarnación mantiene la esencia de mezclar jazz, rock, blues, y de darle un tinte personal, además de sumar ritmos africanos y una dosis de psicodelia. La incorporación de Jeremy Lyons, reemplazando al fallecido Mark Sandman, ayudo a esta nueva búsqueda de otros sonidos. Jeremy, quien antes de integrarse a la banda en 2009 fue guitarrista, se convirtió en una pieza fundamental, aprendiendo a tocar ese bajo tan distintivo.

En su tercer visita a Argentina con esta formación (también hubo una visita en 1997, cuando Sandman aun vivía) Vapors of Morphine colmo Niceto de un público dispuesto y entregado desde el primer minuto. Apenas pasadas las 22 hs, se abrió el telón y todo comenzó con Like Swimming, continuada por Renoveau, donde Jeremy uso la guitarra para crear los climas africanos mencionados. Dana Colley siempre cumple con su saxo barítono, dándole un sonido grave intenso en cada soplido, y Jerome Dupree forma una base justa que acompaña con precisión.
Si bien Morphine nunca fue una banda de hits, tienen sus propios clásicos dentro de su discografía, los cuales fueron dejados de lado un poco, en pos de sumar temas distintos a la lista.
Así es como el setlist fue balanceándose entre los cinco discos de estudio de Morphine, y aprovechando para presentar algunos de A New Low.

Promediado el recital, Sergio Dawi fue invitado a sumar su saxo, al igual que sucedió en 2014 cuando compartieron escenario en el ND Ateneo. En esta ocasión Let’s Take a Trip Together fue el tema elegido. Sobre una base lenta y calma, Dana Colley y Dawi sucedieron solos de saxo llenos de sentimiento.

También hubo tiempo para homenajear a Mark Sandman en su trabajo solista, con el tema Doreen, donde Lyons retomo la guitarra e invito a la gente a cantar el estribillo. Con Red Apple Juice y Baby’s on Fire, ambas canciones que están en el nuevo trabajo, Vapors of Morphine volvió al presente. Por un lado, una canción tradicional sureña, por el otro, un cover de Brian Eno.
Mary Wont you call my Name puso a todo el público a moverse, fue imposible resistirse a la melodía acelerada. La banda sabe cómo dar un show que vaya intercalando climas, pasando de momentos relajados a otros intensos, sin perder la línea. Es de destacar la labor de los tres, intercalando solos y dando lugar y momento de destacarse cada uno. En ciertos temas hubo predominio del bajo, funcionando el saxo como un acompañamiento (como en Thursday, tal vez el más rockero de la noche). Y en otros momentos fue a la inversa, el saxo al frente y el bajo como base (como en Yes).

A la hora de los bises, Dawi fue invitado nuevamente, para un cierre con el clásico Buena, y para la última de la noche, The Night. Tras 22 temas, Vapors of Morphine se despedía del país, no sin antes agradecer al público presente y prometiendo volver una vez más. Una promesa que sin duda será cumplida, a esta altura no hay dudas del caluroso vínculo entre la banda, el público y el país.


Escrito por: Reynaldo Moreno