La música puede ser el trabajo mas lindo del mundo, pero en definitiva termina siendo un trabajo. El domingo por la noche, previo al feriado del día del trabajador, se presentaron dos bandas de filosofía similar, pero de diferente forma de encarar su labor; estamos hablando de Supersuckers y Motosierra.

Motosierra viene de Uruguay, un país donde vivir de la música es casi una utopía, más si hablamos de una banda de furioso, ruidoso y mugroso rock and roll. Como Motosierra nunca la va a pegar, ni les interesa hacerlo, no tienen nada que perder, entonces disfrutan su trabajo. El show de los uruguayos es todo lo que el rock debería ser; ruidoso, peligroso y divertido. Tan impredecible son sus performances que hasta Federico de Avernal, reemplazando al guitarrista Juan Bertolotti, no sabe bien que esperar, a pesar de estar arriba del escenario.

Como una ráfaga pasa su show que termina con su cantante, Marcos Fernandez, revolcándose entre la gente y uno no puede sacarle los ojos de encima. Motosierra es un fiel representante de ese Montevideo que nos gusta pero que pocos nos muestran. Ese Uruguay mugroso y oscuro que bandas como Motosierra, Buenos Muchachos, Hablan por la espalda, Los Traidores o Los Estómagos tan bien pintaron.

motosierra

Del otro lado está la versión mas dura del rock and roll, la de Supersuckers; una banda que tuvo todo para triunfar, pero nunca lo logro. Claro, salieron de Seattle en plena explosión Grunge; la música incorrecta en el momento incorrecto. El éxito que les fue esquivo, pero siempre con la admiración de los colegas. De hecho, hoy el Roxy live parece ocupado enteramente por músicos. De Catupecu a Dos minutos, de Los Antiguos a los Tormentos, hasta podemos ver a Cucho de los Decadentes y hasta a Coti Sorokin, pero el solo fue a comer.

Supersuckers podrá ser una banda reconocida, pero que tiene que trabajar para poder vivir de esto, y trabajar en este rubro significa realizar interminables giras. Puede ser los 30 años que acusa la banda, o el cansador itinerario que los trajo a Buenos Aires, pero de entrada vemos que la banda no cuenta con lo que vimos en Motosierra; la sorpresa, las ganas, el vértigo, la emoción. Tal vez Eddie Spaghetti siempre fue parco en escena, pero hoy no vemos ese brillo que hizo famoso al frontman.

¿Dieron un show malo? De ninguna forma, porque Supersuckers tiene las canciones y el oficio para entregarlas como se merecen, aun en piloto automático, pero cuando en un show diseñado para que sea una fiesta vemos un publico estático, hay que algo esta fallando. De hecho, el más contento de verlos parece ser Marcos de Motosierra que no para de bailar un segundo.

La lista es imbatible con un clásico tras otro; “Goodbye”, “Pretty Fucked up”, “Rock and Roll records” que lamentablemente pasan sin pena ni gloria. Hasta para los bises el grupo ni se molesta en retirarse y hacerse desear.

¿Fue un mal show? Para nada, de hecho, fue divertido y las canciones estuvieron. Pero tal vez eran las altas expectativas, tal vez fueron los años de espera, pero para una banda que se autoproclama “La mejor banda de rock and roll del mundo” faltó algo. O tal vez hablaban de Motosierra.

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Reseña: Facundo Llano
Fotos: Sil Morsenti | Ver fotos