La ecuación es sencilla: Banda internacional sumado a soportes locales de peso más entradas accesibles da como resultado el interés de la gente. Así tan sencillo como es, muchos no logran entenderlo. ¿Si no cómo explicamos que Ratos de Porão, después de una racha de visitas todos los años, logre aumentar su convocatoria y dar su show más grande en mucho tiempo?

Cuando la gente entra a las 6 de la tarde para ver los shows de Ruinas y The Killing es por algo. Las dos propuestas mas pesadas de la noche tuvieron un sonido demoledor, y dieron una perfomance a la altura de un artista principal. Es también meritorio la posición de los grupos, de no ser meros soportes y dejar todo en escena. Las enseñanzas de la vieja escuela todavía son vigentes.

bandera de nieblaBandera de niebla repetían plato como apertura de los brasileros. A medida que uno crece, la mayoría del público deja de consumir música nueva y se queda con las cosas que lo formaron de joven. Los liderados por Outeda y Espejo logran generar el interés por algo nuevo a un público mayormente de la vieja época. Un set arrollador y la actitud correcta hacen que uno no piense en el curriculum de los músicos, sino que uno disfruta la música como si fueran una banda nueva mas decidida a comerse todo. Y es que por más que acusen décadas de carrera, son simplemente eso. 

Tal vez el nombre que mas ayudó a aumentar la convocatoria haya sido el de Diferentes actitudes juveniles. Después de 3 años de ausencia, ver un show de semejante leyenda del hardcore local es una oferta que no se puede rechazar. A veinte años de su segundo y ultimo disco, “In”, la banda comienza su show con la canción “Realidad virtual” y durante 40 minutos no bajaran el nivel de intensidad. Con sus integrantes ya superando los 40 años, la banda no acusa paso del tiempo.
Diferentes actitudes juvenilesY aunque el volumen en este caso este un poco bajo, sobre todo de la guitarra, los detalles se olvidan al sonar perlas como
“Justicia” o “Sere curioso”. Ya son varias las vueltas de la banda con el único objetivo de dar un par de shows y entretener a su público. Aun así, el grupo se encuentra tan sólido que nos da curiosidad saber como seria un nuevo disco de la banda. Mientras tanto, nos queda corear una vez mas ese himno que es “Buenos Aires hardcore”.

Pasan los años y Ratos de Porão no envejece un día. Con más de 35 años de carrera, la mayoría de las bandas se toma todo mas tranquilo, pero no los brasileros. Girando constantemente por todo el mundo, sacando nuevos trabajos discográficos, y cada año volviéndose mas furiosos y pesados. No se como habrán sido durante los 80, pero es difícil imaginar siendo mas intensos que hoy en día.

Esa intensidad a veces puede ser un arma de doble filo. Muchas canciones, con una esencia mas punk que hardcore, pierden la melodía original en el torrente de energía que es el grupo, aunque es claro que la búsqueda de los músicos hoy en día va por ese lado. Pero para el público, el repertorio es imbatible y mas lento o mas rápido, canciones como “Beber ate morrer” o “Crucificados pelo sistema” van a ser festejadas siempre. Para algunos sus shows son cortos, apenas arañando la hora, para otros el poder de la banda compensa eso y lo bueno, si es breve, dos veces bueno. Estará en cada uno la decisión final.

Ratos de Porão es una institución y un orgullo sudamericano. Han logrado girar por todo el mundo sin nunca venderse y cantando en su lengua materna. Han sacado discos constantemente y nunca han parado de tocar. Tal vez se los de un poco por sentados, el hecho de saber que siempre estarán ahí, pero hay que darles el mérito que merecen. Tal vez esa falta de “status de leyenda” es el fuego que necesitan para seguir así de furiosos.ratos de poraoReseña: Facundo Llano
Fotos: Sil Morsenti | Ver Fotos