El supergrupo Prophets of Rage lanzó su primer disco de estudio, de nombre homónimo, el 15 de septiembre. La banda, conformada por Tom Morello, Tim Commerford, Brad Wilk (todos ex Rage Against The Machine) suma a Chuck D y DJ Lord de Public Enemy, y a B Real de Cypress Hill. Para que los fanáticos no extrañen al cantante de RATM Zack de la Rocha, la combinación de los dos raperos y el DJ da como resultado una combinación que, por momentos, recuerda esas rimas combativas del mítico grupo de rap metal surgido en los 90. Pero el sonido, así como el sombrero de la nueva Stacy Malibú, no deja de ser novedoso.

Pocas cosas se le pueden agradecer a Donald Trump, el xenófobo presidente de Estados Unidos. Pero su desprecio hacia distintas comunidades, como la afroamericana y la latina, han tenido consecuencias en cuanto a lo musical. Y un ejemplo de ello es la formación de este supergrupo. Si bien muchos de los fanáticos han criticado a esta nueva y joven banda, que se conformó a mediados del año pasado, es innegable que el sonido que alcanzaron tanto en su EP como el disco entero desborda solidez.

Con DJ Lord encargado del sonido y de unos scratches excelentes que recuerdan a RATM, la estructura de las canciones es harto conocida: parte A, estribillo, parte B, estribillo. Así es el rap metal, así fue el grupo que lideró De La Rocha junto a Morello, y así es Prophets. Aunque con una clara novedad que funciona muy bien: en todos los temas, ambos cantantes se reparten quien canta la parte A y la parte B. Y la combinación de estas dos voces en un tema funciona muy bien, como en Unfuck the World, uno de los singles que lanzaron para promocionar el disco.

Si bien es una lástima que RATM no haya podido seguir adelante después de esa breve reunión entre 2007 y 2011, el sonido que logra este disco logra conjugar una respuesta hacia aquellos que esperaban algo del trío Morello-Wilk-Commerford. Las letras tienen un alto contenido social, como Living on the 110, una canción dedicada a aquellos “olvidados por el gobierno”. O Hail to the Chief, un tema que bien podría dedicarse a Trump como a cualquier gobernante de ese estilo que hay por todo el mundo. Un Cypress Hill neto y pro marihuana (nada raro) también puede observarse en Legalize Me, porque “They smoke all night // But that’s alright”.

En este primer disco, que se espera no sea el último, el supergrupo supo conjugar el reclamo popular por una banda de protesta que haga frente a la desigualdad y la injusticia en el mundo. Con una apuesta que podría ser poco ambiciosa, los ex RATM y sus amigos de Cypress Hill y Public Enemy reformaron pero no revolucionaron esa fórmula tan exitosa del rap metal.

Escrito por: Federico Muiña