Para los fans que pudieron acercarse el viernes pasado al Roxy Live fue un hecho histórico: Eyehategod tocando por primera vez en Argentina, con todo lo que eso significa. Porque es una banda de culto, y los fans no somos tantos. Porque el hecho de que una productora se calce la apuesta sobre los hombros por las épocas que corren y traiga una banda como esta, califica como histórico.

Si hay que hablar de verdades, la banda que forman Mike Williams, Jimmy Bower, Gary Mader y Aaron Hill encaja perfectamente en esa palabra. Cero pose, todo posta, lo que se esperaba y más. Lejos de sonar sucios y desprolijos, Eyehatedgod hace de su sludge metal doom de jirones una pieza de lujo, bien hecha y perfectamente tocada.

El tiempo transcurrió ligero, las bandas que formaron parte de esta edición del Noiseground Festival fueron clave en el precalentamiento. El debut de Alfredo Felitte en Soldati fue interesante de presenciar, el baterista sabe marcar la diferencia en cada banda en la que toca, se notó su impronta y precisión en los parches; la apertura acertada de Hueso; y Altar demostrando por qué sigue siendo una de las bandas referencia del sludge porteño actual.

Ya con Eyehategod sobre el escenario, sorprende la soltura carismática de Williams. Se retuerce, dialoga con el público, se esfuerza con el idioma, sonríe mucho. No importa cuán torturada suene la voz de Mike, él sonríe igual, franelea con el pie del micrófono, se cuelga de él y sin embargo en ningún momento se desgastaba. El riff estirado y la afinación que los lleva al doom no los aleja de tener también momentos groovy que vuelven del trance al público para volver a hacer de ellos lo que quieren.  Jimmy Bower es otro al que se lo ve bien, hace muecas, grita y se ríe con la gente, o juega con los fotógrafos. No quedan dudas que ellos estaban disfrutando tanto como el público. Fue una celebración mutua, que siguió más allá del show durante toda la estadía de la banda en suelo argentino (se los pudo ver por las redes de Bower compartiendo un asado en compañía de los integrantes de Altar, muy contentos por la hospitalidad). No quedan muchas bandas que no le tengan miedo al contacto, a la luz y a la oscuridad.

Una vez más hay que destacar la apuesta de shows como estos. El Festival Noiseground, tras siete ediciones, sigue siendo lo que esperamos durante el año: la sorpresa, la grilla, la apuesta y la vigencia que no se perdió.

Fotos: Mariano Rodriguez Alvarez (@xurulo) | Ver Fotos