La capilla fue un histórico reducto del under porteño durante los 80 y 90 donde no solo bandas como Soda Stereo, Sumo y Los 7 Delfines han tocado; es el escenario donde una banda llamada Massacre Palestina tocó por primera vez hace ya 30 años. Antes de su show en Obras, para festejar sus tres décadas, la banda pudo reabrir el lugar solo por una noche (La capilla ahora pertenece a la Casa de Entre Ríos) y regalarle a 100 fans la experiencia de ver a Massacre como si fuera 1987.

El marco presenta musicalización acorde, calor, sonido un tanto roto, sin separación entre banda y público. Sin duda espíritu vieja escuela. Y aunque la banda logre renovar su público constantemente, hoy parece ser la noche de los viejos seguidores. Ni bien suenan los primeros acordes de Diferentes Maneras, son los que tienen entre 30 y 40 años los que empiezan el pogo y el mosh.

massacrePara los fans acérrimos, hoy es la noche ideal; marco íntimo y solo canciones de los primeros años del grupo. Algunos infaltables como Tres paredes y Nuevo día despiertan la reacción esperada, pero son algunas gemas como Mirando al pacífico o Papel floreado las que causan más conmoción. A pesar de lo chico del lugar, la gente no para de volar por el aire, y a la hora de Armas, la gente de seguridad tiene trabajo extra atajando a los chicos. Pero no hay violencia, no hay mala onda. Es la celebración, tanto de parte de la banda como del público, de una historia que empezó en los lugares más lúgubres, hasta llegar a los más emblemáticos, como pueden ser Obras o el Luna Park.

Mas allá del éxito que ha tenido Massacre, son estos marcos donde mejor se disfrutan. Hoy fue un regalo a los fans. Canciones conflictuadas para un puñado de personas. Durante 30 años, Massacre fue religión para muchos. ¿Qué mejor que celebrarlo en La capilla?

massacre

Reseña: Facundo Llano
Fotos: Sil Morsenti | Ver Album de Fotos