Corrosion Of Conformity tocó en Uniclub el martes 15, junto a los locales Transmutar y EDO. Una buena ecuación de rock y nostalgia.

Después de 26 años vimos a Corrosion Of Conformity con Pepper Keenan, aunque faltó el baterista Reed Mullin. Supuestamente fue por una cirugía de rodilla (qué justo), pero se sabe también que tiene problemas con el alcohol. Lo reemplazó su técnico en batería, John Green, quien estuvo a la altura de la circunstancias. Se puede decir que la formación clásica estuvo.

Me pregunto si COC puede considerarse una banda de culto. En algún punto creo que sí porque, en mi opinión, reúne algunas de las características para serlo: Vigencia, invención (el crossover lleva la marca de ellos), fidelidad a las raíces y legado.
El show fue increíble. Esto no es fanatismo, lejos está de serlo… Pero Corrosion dio un show de ROCK, con cada una de las letras perfectamente justificada.

Si bien Pepper Keenan se fue de la banda después del 2005 y salieron dos discos sin él (el homónimo y IX), el cantante pareciera que nunca hubiese abandonado la agrupación. De hecho, han dejado entre ver que a pesar del alejamiento, tuvieron contacto todo el tiempo y que No Cross, No Crown se habría gestado hace tiempo; y los discos que tienen con él en la voz, son los que marcan el punto álgido de la banda.
Pepper es un tipo que derrocha ese carisma con el que sentís que podes sentarte a tomar un vino y hablar de bueyes perdidos. Como suele hacer , antes de que comience el show estaba afuera de Uniclub, charlando relajadamente con la gente, firmando cosas y sacándose fotos como uno más. Divismo cero, y una buena onda genuina que no se vio opacada en ningún momento. Se ríe mientras canta y toca. Es un rockero con mucha ruta y se le nota en ese bronceado laburante que sabe llevar. Le ofrecen un porro y fuma, habla con el público, pero siempre tranquilo, no es exacerbado de estadio a lo Dave Grohl, sino en una tesitura más de chabon corriente que simplemente se sube a tocar y después baja y comparte una cerveza. Es de Missisipi y se nota.
Woody Weatherman suma mucha buena onda y la sonrisa le fue de oreja a oreja todo el show, tiene el corazón hardcore crossover y tira estridencias inconfundibles con una viola que denota los años de experiencia, porque se ve un poco machucada. Todo suena desprolijamente bien.

Casi dos horas y una lista bastante completa. Obviamente, cada uno tendrá su opinión reservada al respecto, pero fueron catorce canciones que repasaron toda la etapa con Pepper. Pasaron solo dos veces por su último disco con The Luddite y Wolf Named Crow. El final se lo dejaron a Clean My Wounds y una zapada que acostumbran hacer en todos los recitales y vuelve loca a la gente.

En cuanto al público, parecía muy conforme, la arenga fue constante y sentida. No hay que olvidarse que se llevaron la alegría de ver una de las piedras fundamentales para el metal de los 90. La que le dio un giro a este género. La que hacía más de 20 años que estaban esperando.

Reseña: Gala Claro
Fotos: Sebas Michia